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Reflexiones relajadas de Madrid 2020

Aquí va el segundo de los podcasts del blog: Madrid 2020

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Humor amarillo japonés

Humor amarillo japonés

Una visión que quiero compartir con todo aquel que quiera sacarle un poco mas de humor simpático de concienciación, si es que se puede, al perder la candidatura olímpica para 2020.

Pero bueno, que se le va a hacer… Estos chinos de Tokyo no son buena gente.

PD: Nótese, además de un micrófono débil, una ironía sana y sin intención de herir sensibilidades.

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Se nos gastó el dinero de tanto especularlo

El chaval que jugando al fútbol te rompe la ventana, es la que te la arregla. O el futbolista que te destroza la pierna de una entrada, será el que te la cure. Como un mero juego se ha empezado esta crisis. Algunas personas del ámbito de la economía y del mundo empresarial y político, han estado jugando con nosotros. Les ha salido mal el juego y su estrategia, y siendo nosotros las víctimas de su ineptitud e interés egoísta, van a ser ellos los encargados de arreglar la situación en la que nos han hecho estar. Ellos, que son los que realmente te dieron la patada para que no pudieras jugar, porque así les convenía, son los encargados de operártela. Pero la pierna está tan machacada ya y han causado tantas bajas que, se han quedado sin quien jugar. Los gobiernos y administraciones han desarrollado un mercado en el que han movido los hilos de la economía mundial a su antojo para beneficiarse, legislando de tal forma en la que pudieran salir siempre victoriosos ellos, y sus amigos. Los gobiernos se callan porque son los árbitros del juego y están siendo sobornados por los que obtienen estos ingresos. Han desregularizado y regularizado de tal manera la forma en la que funciona el capitalismo a su antojo, que han causado mucho mal a los que vivimos en ella, cerrando servicios y haciendo que la vida no consista en vivir, sino en sobrevivir. No crece el ciudadano como consumidor en un mundo capitalista que necesita movimiento y repartición de riquezas para poder desarrollar la sociedad en los campos en los que esta quiera mejorar. Nos han mentido manejando nuestra vida, y nosotros pagamos su estropicio. Se sabe lo que hacen, se les intenta recriminar y actuar en consecuencia, y encima salen indemnizados por no hacer bien su trabajo creando sueños mientras que el que produce riqueza de verdad y servicios a la comunidad malvive. Piden perdón y confianza, y prometiendo que no va a volver a pasar. Pero no se dan cuenta de que su daño es ya, en ciertos aspectos, irreparables. Que nuestras piernas están para ser amputadas (desahucios, perdidas de servicios de seguridad social…) de lo polvo que están hechas. Creen que si rompen un plato, y le piden perdón, se va arreglar solo. Y encima creen que seguir rompiendo platos va a hacer que vuelvan a estar como antes.

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Cuando lo que era, era lo que era

Cuando lo que era, era lo que era. Y no lo de ahora

Cuando el fútbol era un deporte de once contra once a jugar, y no a pelearse, a teatralizar o a intentar hundir al contrario con cualquier mala treta, y que si un equipo iba con catorce y el otro con nueve, los jugadores se ponían las camisetas de los otros equipos para poder jugar sin ser tachados de mercenarios.

Cuando la política era democrática y había honestidad, y no algo oligocrático y de la alta jerarquía de la sociedad de empresas.

Cuando los dibujitos animados aunque para las madres fueran “bichos peleándose” te hacían llorar y te transmitían valores humanos, y no humor absurdo y tramas que no tienen ningún fin.

Cuando la música se hacía para divertirse, sentir y ser tu compañera de vida con una letra que conectase contigo, y no para que distorsionen tus noches, gritando barbaridades para alelarte y no escuchar al de al lado.

Cuando los juegos de niños eran de niños, y no consistían en imitar los peores aspectos de los mayores.

Cuando la ciencia era una servidora del desarrollo, y no una esclava o mercenaria del dinero.

Cuando el tomarse una copa era por relajarte y tener un buen rato con los amigos, y no para causarte problemas estúpidos que te evadan de tu realidad.

Cuando la comida se hacía por una persona y no por unas máquinas.

Cuando la filosofía eran unas formas de pensar para afrontar la realidad, y no solo algo que aprobar.

Cuando los juguetes los movían nuestra imaginación y no un modelo impuesto de juego.

Cuando viajar se hacía por descubrir y conocer, y no por huir.

Cuando los amigos los elegías tu y el destino, y no otros malos intereses.

Cuando la ciencia medicinal se usaba para investigar curas de enfermedades que matan o que te matan en vida, y no para la superficialidad de la estética.

Cuando un móvil servía para llamar a alguien con quien te hacía falta hablar estando lejos, y no para decirle algo a quien tienes sentado en frente a la mesa.

Cuando el tiempo lo contábamos en minutos y no en perdidas económicas.

Cuando las fotos retrataban momentos y no buscaban forzar el momento.

Cuando el periodismo era para informarse y no para reafirmarse.

Cuando el dinero era un disfrute y no una preocupación.

Cuando la solidaridad consistía en ayudar, y no en dar dinero.

Cuando la historia nos servía para no caer en estos errores y evolucionar sin perder estas esencias vítales, y no una asignatura de colegio que ni muchos, pobres de ellos, logran entender el porqué es importante estudiarla, aunque sea un mínimo.

Cuando la vida consistía en vivir, y no en sobrevivirla.

Cuando las cosas eran las que eran, y no las de ahora.

Cuando éramos lo que éramos y no lo de ahora.

Gracias a aquellas personas que no han perdido las esencias puras, y que no han caído en lo superficial de ser solo lo que se es ahora.

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Fotografías de la Semana Santa de 2012 en Huelva

Fotos realizadas a fechas de la Semana Santa del año pasado en Huelva, para todo aquel que las quiera disfrutar.

La Sagrada Cena, Huelva, Andalucia, España. Domingo de Ramos.

La Victoria, la Reina de Huelva. Andalucia, España. Miércoles de Ceniza

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Por si, por España y la Humanidad: Andalucía

Señoras y señores, me complace comunicarles que este 28 de febrero, como el de cada año, Andalucía celebra su día. Don Blas Infante fue el padre de nuestra patria andaluza.

Hay muchas frases típicas y tópicos los cuales estoy obligado a decir, pero me gustaría empezar afirmando que Andalucía no es donde acaba Europa, sino donde empieza, no hablamos un mal castellano, sino un perfecto andaluz. Si amigos, yo tuve la suerte de nacer en el sur, en tierra de pasiones, simpatía y buen humor. Buen clima, cálida acogida y refrescante brisa marinera de atardecer. En Andalucía todo es distinto, diferente, que no raro. Verdes bosques y áridos desiertos. En nuestro cielo vemos días en los que comparten ese azul especial que nos cubre los dos astros en perfecta armonía, y cuando no, el sol deja paso a cerrarse por la blanca y pura luna que lo guarda bajo su cautela para cubrir con su magia todos los cuentos de las mil y una noches. El flamenco aviva la llama de la diversión, del sentimiento y del sentir. Cada lugar es digno de admiración y nos gusta vivirlos, cuidarlos y sentirnos orgullosos de no caer en lo que el mundo ordena y ser independientes a la vez que compartir corazón. El andaluz es un habla entre amigos, propia y de carácter, ayudándonos a sacar de dentro nuestra alma andaluza. Andalucía es descanso de media tarde, siesta y fiesta de noche para trabajar con alegría por el día. No es que seamos vagos, es que nos gusta disfrutar de la vida y llevar un ritmo que nos permita ser así de “salaos” hasta cuando hay que dar el callo en serio. Es mágica, es… espléndida.

Monumentos Andaluces

Monumentos Andaluces

Cádiz, Huelva, Almería, Sevilla, Córdoba, Málaga, Granada y Jaén

Lugar de encuentros culturales, riqueza artística y cuna de grandes poetas, pintores y celebridades. Pionera en deportes, rica en minerales y en paisajes. Descubridora y científica, antigua y moderna, Arte que guarda en sus calles historias de antepasados que nos definen como unidad. Luchadora, vencedora y comprensiva. todo esto y mucho mas es mi Andalucía. Toreros de casta, gastronomía sin par y un rincón de remanso paz y tranquilidad propia del sur. costera y montañosa, nieve y arena en pocos kilómetros. Nobleza y tradición van juntas de la mano.

Córdoba era capital del mundo cuando Madrid era un corral de gallinas, y Huelva era emprendedora llegando hacia donde los demás le tenían miedo llegar. Sevilla acogía la España imperial en la que no se ponía el sol y granada mezcla el mundo en un solo espacio. en Jaén supieron hacer del oro un liquido y Cádiz llevar a todo un país entero a la calle a gritar a favor de la libertad y de su constitución con una picardía indomable. Málaga es arte, cante y nación de grandes mientras que Almería perdona y acoge el desierto de las estrellas.

Otro mundo diferente aguarda Andalucía en este mundo de globalización. Virgen e innovadora despierta arte y artistas allá por donde sus tierras habitan. Mitos de imposibles dejan de ser sueños en estos lares. Atlántico abre sus puertas a Huelva y Cádiz, mediterráneo comparte celoso con el océano la mitad de la romana e histórica Gades, mientras cubre en su lecho las muralla malagueñas, las costas de Almería y los majestruosos arrecifes granadinos. Despeñaperros cuida nuestro norte y protege nuestros campos y montañas para que cultiven mágicamente el fruto del campesino andaluz, para que lo deguste desde el mas pequeño de los niños hasta el mas mayor de sus ancianos.

Obras de envidia y Leyenda. Me gusta Andalucía, los andaluces y nuestro carácter. Orgullo y pura casta.

Manuel Machado (1874-1947)

Cádiz, salada claridad; Granada,
agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga cantaora.
Almería dorada.
Plateado Jaén. Huelva, la orilla
de las Tres Carabelas…
y Sevilla.

Andalucía

Andalucía

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negros.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel…

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

-Tien’ asero…

Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Platero y yo
Juan Ramón Jiménez

guernica-picasso

guernica-picasso

¿Incultura?… esto es solo una muestra, pero me podría pasar horas renglones y párrafos diciendo mas andaluces que os demuestran la incultura de aquellos que atentan contra nuestro ser. Conocedla, es simpática y acogedora. Da más de lo que recibe, recibe menos de lo se merece. Humilde, desprende su grandeza a quien la visita. Andalucía por si, por España y la Humanidad.

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Huracán de fantasía: Canción de Hielo y Fuego III. Tormenta de Espadas

Llueve la literatura. Caen gotas de almíbar de escritura. Pero lo hacen con violencia y pasión.

Se te quedará grabado en la retina de la impresión. George R.R. Martin escribe para hoy las leyendas del ayer de Tolkien. El estilo del autor de Canción de Hielo y Fuego III, Tormenta de Espadas, narra con el mismo fondo que el creador de El Hobbit y de la trilogía de El Señor de los Anillos, una historia terrible y majestuosamente idílica y genial, que te atrapa con una narración brillantemente moderna y bien construida. Las dos son estupendas, pero una está mucho mejor contada para los tiempos que corren hoy en día que la otra.

Y lo mejor de todo, es que George R.R. Martin consigue superarse. Después de un comienzo que marea del vértigo por el nivel que alcanza en su primer libro, y un segundo en el que no solo mantiene el nivel sino que sube unos pocos más su genialidad, ha logrado hacerlo mejor con el tercero. La trama no cae en el aburrimiento y la historia cambia tantas veces de direcciones como cuervos vuelan por el cielo de los siete reinos. Su expectación es tal que la serie de televisión lleva un rumbo encomiable.

Sus más de 1.150 páginas resultan cortas hasta para aquel que no está acostumbrado a leer. Te crea una ansiedad seca por querer saber lo que ocurre en la página de al lado, en el capítulo siguiente y en el sucesivo libro. Leer a este escritor es acabar el episodio con los ojos como platos, la boca abierta y la piel de gallina. Cerrar la tapa, enfadarte, recapacitar y emocionarte. Decir que vas a dejar de leer del disgusto que te has cogido cuando te has enterado de lo que ha ocurrido, tranquilizarte, y que te empiecen a entrar sudores fríos mientras lo miras de reojo, para volver a caer en el universo de sus palabras. Disfrutar de la más burda y exquisita ironía en una sola frase y que los valores que representa cada casa y cada personaje, se identifiquen contigo hasta hacerte amigo, escudero o familia de alguno de ellos. Están perfectamente construidos. Son perfectamente imperfectos y tan ficticios como reales. Una simbiosis jerárquica de personalidades tremendamente original a la par que sencilla.

Leer este libro es saber que no hay refugio ni para ti en esta tormenta de espadas. Y que cuando la tierra ha temblado bajo tus pies con el choque de reyes, comprendes que en este juego de tronos no se gana o se pierde, solo se vive o se muere.

Libros Tormenta de Espadas, Canción de Hielo y Fuego III

Libros Tormenta de Espadas, Canción de Hielo y Fuego III

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Un pedacito de la Inglaterra victoriana en España: Huelva y Rio Tinto

140 años desde la llegada de los ingleses a las profundas y rojas tierras de la localidad onubense de Río Tinto. El aniversario se celebra gracias a la compra de las minas en 1873 por parte de una empresa británica para explotar sus minas ricas en cobre, material principal del bronce.

La historia empieza a coger ritmo cuando los forasteros llegan al lugar. Son extraños en una España republicana que había cedido las minas para saldar sus numerosas deudas. Pero con ellos, no solo llegan los 94 millones de las entonces pesetas. También llegaron su cultura, su estilo de vida y todo lo que ello conlleva. Y supuso una huella imborrable británico-hispana en la historia de Huelva.

Durante este mes de febrero, parte de este cuento mestizo está más vivo que nunca ya que este pasado día 4, se cumplió el 125 aniversario del “Año de los tiros”. Una auténtica tragedia en la que perdieron la vida vecinos y trabajadores de la localidad, cuando se manifestaron en forma de protesta por los vertidos de calcinación que afectaba a la vida del municipio. Nerva y Río Tinto han llevado a cabo numerosos actos emblemáticos y acciones culturales para recordar lo que un día ocurrió a orden de los dueños de la mina.

Sin embargo, el legado de nuestros vecinos europeos ha dejado datos muy curiosos, aficiones por aquel entonces extravagantes y construcciones e historias que despiertan y reviven la evolución de la provincia, e incluso del país.

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Los rincones que tienen que ver con esta época siempre nos van a hablar con acento inglés. Si te sumerges en un viaje hacía esta época, podrás disfrutar de muchos emblemas. Dentro de Rio Tinto, encontramos casas de estilo Victorianas que adornan con retrospectiva las zonas pertenecientes a la antigua Huelva inglesa. En la capital se encuentra el mayor terreno con viviendas de este estilo. El Barrio-jardín Reina Victoria encuadra la historia de los obreros de las minas que vivieron allí cuando la Compañía de Rio Tinto encargó a los arquitectos locales Aguado y Carasa, realizar un proyecto al estilo y diseño de su Reino Unido. Sin embargo, estas casas siguen siendo hoy en día viviendas en uso, y la única que se conserva a forma de museo es la famosa casa 21 de Bellavista, zona de las altas esferas inglesas de las más cercanas a la capital.

La Casa Colón de Huelva es otra de las paradas más interesantes de la ruta inglesa. Es un edificio majestuoso y grande en el cual se han inspirado miles hechos de relevancia para la ciudad y la provincia andaluza. En las habitaciones del por aquel entonces hotel, pasaban la noche muchos de los aristócratas vinculados a la Rio Tinto Company Limited. El fundador del Hotel, el alemán Wilhelm Sundheim, vio como en los salones de este símbolo de la ciudad, se gestó el que es el Decano del Fútbol español, el Real Club Recreativo de Huelva (Huelva Recreations Club), cuando en una tarde de 22 de diciembre de 1889, Charles Adams como presidente oficializó su fundación, aunque curiosamente, a él le gustaba mucho más el criquet. Pero ya desde antes se impuso el balompié.

Una vez fallecido el señor W. Sundheim, este, que se consideró un gran enamorado de Huelva, le cedió a la localidad el edificio, que aun sigue hoy en pie y restaurado para la visita de todo aquel interesado en pasearse por los salones de las clases altas inglesas y locales. Hoy en día es además teatro y un edificio dedicado a actividades culturales y del ayuntamiento. En honor a esta generosidad, el alcalde de dicha época tuvo a bien dedicarle una de las que es hoy más importantes vías de esta capital andaluza: La Alameda Sundheim, que llegaría hasta el Barrio Obrero.

En esa misma calle se encuadraría más tarde el Velódromo, el que sería el primer estadio de fútbol de la península y cuya zona ahora está ajardinada. Allí se encuentra una placa que reza la situación de dicho emplazamiento y conmemora ser los pioneros en acoger esta tradición del deporte. Y no solo Huelva fue la primera en disfrutar del Fútbol, sino que el club de tenis más antiguo de España nace también en la capital de la Costa de la Luz, al igual que en Bellavista se crea el club de Golf con más solera del país.

La ciudad estaba siendo testigo de múltiples transformaciones y de numerosos cambios que le iban a suponer luego ecos de fantasía y aires mestizos de culturas bailando entre sí por las salas y lugares de la vena principal: Rio Tinto.

Desde el corazón de la mina y hasta la desembocadura del Odiel, el Muelle del Mineral recorría kilómetros y kilómetros por la ribera del extraordinario río rojo que hasta a la NASA ha cautivado. Frente a las marismas de la ría y las montañas de sal, una bella estructura de hierro te lleva por el camino de madera que ha quedado hoy en día hasta donde el río se descubre a la mar. Allí, el tren era el que llegaba cargado de mineral para que los buques como el Don Hugo o el Go Go zarparan con rumbo norte para aprovechar lo que extraían en la minas de las entrañas de la tierra.

En la actualidad, el enclave es único, te regala un fresco aire a mar que acompañado por los mágicos atardeceres de la zona geográfica española con más horas de luz al año, crean unos ambientes de melancolía e historia difíciles de describir.

Para los británicos, Huelva era un clima y ambiente de vacaciones ininterrumpidas. Las gentes de una cultura y de otra se mezclaron rápidamente. Miles de curiosidades y anécdotas quedaron impregnadas en las calles y rincones… desde la historia del “Mangüara” hasta la más sofisticada de las fiestas que los ingleses creaban en la zona elitista del balneario de la Punta del Sebo, y en las cuales los cantaores de flamenco se sacaban algún dinero cantando para los ingleses ebrios de poder y aguardiente.

Los pueblos que crearon rompieron con el típico patrón del esquema andaluz centralista hacia la plaza del pueblo. Ahora era mucho más estructurado, fríamente ordenado y compacto. Más funcional, como las relaciones laborales, los horarios y costumbre británicas que vinieron con ellos. Bastantes son las leyendas y mitos creados a partir de esta convivencia, y muchos e importantes escritores y artistas han dado buena cuenta de ello haciendo referencias…

Las referencias del andaluz universal, Juan Ramón Jiménez, en más de una obra, a su presencia en las vidas cotidianas de las callejas, serán para más de uno conocidas. Concha Espina escribió novelas ambientadas con estos detalles. Libros como “Nunca en el cumpleaños de la Reina Victoria” del historiador inglés David Avery, han sido su musa. Y hasta la gran pantalla ha hecho gala de representar estas magníficas historias en la película, “El Corazón de la Tierra”. Es algo que tiene magia, que tiene duende.

Una herencia que suena a melodías de copas brindando llenas de alcohol, y que adornan los pomposos trajes jerárquicos de la buena burguesía inglesa, cuyas vidas se enamoraron de un rincón de España llamado Huelva.

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